Desde hace un tiempo el cine colombiano pasa por un gran momento creativo. El año pasado, por ejemplo, se estrenaron varias películas –como La sirga, La Playa DC y Porfirio, entre otras– que tuvieron buena recepción entre la crítica y en festivales internacionales. Pero, a pesar de que cada vez se hacen más y mejores películas, todavía hay un problema evidente: las producciones nacionales tienen una taquilla muy baja.
En mayo de este año, el joven director Gabriel González mostró su preocupación. Su ópera prima, Estrella del sur, fue distribuida en forma muy limitada: “Es difícil entender los principios de exhibición y distribución que se están manejando con respecto a esta cinta. No sé por qué decidieron proyectarla solo en salas del sur de Bogotá. Sospecho que hay un prejuicio muy fuerte: como la historia ocurre en un colegio de ese sector, la catalogaron como popular. Creo que es absurdo estratificar así a los espectadores y dividir la ciudad”, le dijo entonces a Sábado de Cine
Este mes las alarmas volvieron a sonar cuando el director Antonio Dorado publicó una carta en Facebook que varios medios reprodujeron. “La película ‘Amores peligrosos’ acaba de salir pero la oferta y demanda y ya la están matando. Estrenamos el viernes 11 de octubre y Cine Colombia –el distribuidor– la programó con 47 pantallas en todo el país. (…) Nos informaron que hasta el miércoles alcanzó 30.917 espectadores, pero que la cifra solo alcanzó para programarla en 6 salas en todo el país (es posible que la programen adicionalmente en tres salas pero solo estará en las 2 funciones finales). Es decir, la película tiene los días de vida contados”, escribió el director sobre su nueva cinta.
Los dos casos han generado muchos comentarios. En primer lugar, no se entiende por qué el cine colombiano genera poco interés entre los espectadores y no permanece mucho tiempo en cartelera. Pero finalmente, hay un tema recurrente y de fondo: por qué es tan difícil encontrar buenas opciones de cine, bien sea nacional o extranjero, en la cartelera del país.
Una escena melancólica
En 2013, además de Estrella del sur y Amores peligrosos, se han estrenado cintas de muy buena factura. Entre ellas se encuentran largometrajes como Roa, Crimen con vista al mar, Lo azul del cielo, Edificio Royal o documentales como Don Ca y La eterna noche de las doce lunas, entre otros títulos. Pero todas han tenido una taquilla muy modesta y fueron eclipsadas por Monsters University, Iron Man 3, Mi villano favorito 2 y Rápidos y furiosos 6, las producciones más vistas hasta el momento en 2013.
Desafortunadamente las cifras de taquilla del cine son muy poco alentadoras. Según Cine Colombia, el mayor distribuidor y exhibidor del país, los ingresos de las películas colombianas representan entre el 5 y el 7 por ciento de la taquilla total anual. Esto, aproximadamente, quiere decir que no superan los 3 millones de espectadores. Hasta el momento, 2006 es el mejor año para el cine nacional, con el 12,9 por ciento de la taquilla total. El año pasado el promedio fue del 7,6 por ciento.
Para algunos esto se debe a que los blockbusters de Hollywood aparecen en cientos de salas, con decenas de copias acompañadas de inmensas campañas publicitarias. Por supuesto esto tiene que ver, pero no es la única cara del problema. “Las películas colombianas son prioridad de Cine Colombia.
Desde hace mucho tiempo no solo exhibimos la gran mayoría de estas sino que participamos en su financiación. Si no nos interesara el cine nacional no invertiríamos en él. A la hora de exhibirlas, además, les damos un espacio privilegiado y las protegemos mucho más que a las películas extranjeras”, le dijo a Sábado de Cine Munir Falah, presidente de Cine Colombia.
Para Elba McAllister, directora de Cineplex, la distribuidora independiente con más experiencia del país, los exhibidores comerciales sí tienen la voluntad de proyectar cine nacional. “Pero faltan acciones más contundentes. Por ejemplo hacer campañas de expectativa, ambientar las salas con afiches, proyectar los tráilers, acercar al público de todo el país a los actores y, sobre todo, mejorar las fechas de estreno. Muchas veces las películas colombianas se estrenan en fines de semana muy competidos”, dijo McAllister.
El autor de la carta, Antonio Dorado, no pretendía señalar culpables, sino invitar a la reflexión. “No es justo exigirle a una película colombiana que tenga los mismas entradas que una superproducción de Hollywood. Es una lucha desigual”, dice Dorado. “En el sistema de exhibición de nuestro país los productores y directores no controlamos las fechas de estreno ni las copias de cada película. No juega a favor de los cineastas”, dijo el director de El rey y la reciente Amores peligrosos. Dorado dice que se debería poner en práctica la protección que prevé la Ley de Cine.
